Globalizacion


Confesiones de un Gangster Económico
Este video es un testimonio de John Perkins, gángster económico, que en ingles se dice Economic Hit Man, EHM . Su libro se llama Confessions of an Economic Hit Man, publicada en español como “Confesiones de un gángster económico” o “Confesiones de un sicario económico. Es su autobiografía en donde relata cómo llegó a convertirse en un “sicario económico”.
Los gánsteres económicos sobornan a líderes de diferentes países para que promocionen los intereses comerciales de Corporaciones Multinacionales. Estos líderes acaban atrapados en la telaraña del endeudamiento, lo que garantiza su lealtad. A cambio, ellos consolidan su posición política porque traen a sus países complejos industriales, centrales generadoras de energía y aeropuertos y los propietarios de las empresas multinacionales de ingeniería y construcción se hacen inmensamente ricos.
Perkins revela que como fracasó en su intento de sobornar Jaime Roídos, presidente de Ecuador, y Omar Torrijos, presidente de Panamá, intervinieron los chacales (asesinos) patrocinados por la CÍA . Los aviones de estos dos presidentes se estrellaron, pero no por accidente sino asesinados por dirigentes empresariales, gubernamentales y financieros que persiguen el control de esos y otros países. Este grupo de empresas multinacionales involucradas, utilizan su poderío financiero y político para asegurarse de que las universidades y los medios de comunicación apoyen sus narrativas al punto que la cultura global ha pasado a ser una maquinaria de consumo exponencial de recursos que acabará por extinguirnos y luego devorarse a sí misma.
La estrategia de las corporaciones es la de la de generar instituciones internacionales que adopten la apariencia de ayudar a los más necesitados otorgando enormes préstamos del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, USAID destinados a desarrollar infraestructuras: centrales generadoras de electricidad, carreteras, puertos, aeropuertos o parques industriales. Una de las condiciones de estos préstamos es que los proyectos y la construcción deben estar a cargo de sus compañías. En realidad, la mayor parte del dinero nunca sale de Estados Unidos, sencillamente se transfiere desde los emporios bancarios de Washington a las constructoras de Nueva York, Houston o San Francisco. El dinero regresa casi enseguida a las corporaciones que forman parte del grupo de corporaciones acreedora, el país destinatario queda obligado a reembolsarlo íntegramente, más los intereses. Generalmente la deuda es tan grande que el deudor se declarará insolvente al cabo de pocos años y será incapaz de pagar. Dejando a los gobernantes de turno de los países deudores leales para que voten a su favor en las Naciones Unidas, permitir el establecimiento de bases militares o acceso a recursos preciosos como el petróleo o minerales preciosos. El deudor sigue debiendo el dinero, por supuesto… sigue endeudándose para seguir gobernando pero luego las empresas logran poner sus propios ministros para que la deuda se transfiera a los ciudadanos.
El oleoducto transandino construido en la amazonia ecuatoriana ha derramado desde entonces más de medio millón de barriles sobre la frágil selva tropical más del doble de lo que supuso el vertido del Exxon Valdez. Chevron Texaco Corp derramó en ríos y charcas más de 18 millones de litros diarios de efluentes tóxicos es decir, aguas contaminadas con petróleo, metales pesados carcinógenos y que la compañía dejó a sus espaldas aproximadamente 350 pozos a cielo abierto llenos de contaminantes que siguen matando a humanos y animales 1. Desde 1970 y durante ese intervalo llamado eufemísticamente el Boom del Petróleo, el índice oficial de pobreza pasó del 50 al 70 por ciento de la población. El desempleo y el subempleo aumentaron del 15 al 70 por ciento, y la deuda pública pasó de 240 millones de dólares a 16.000 millones. Al mismo tiempo, la proporción de la renta nacional que reciben los segmentos más pobres de la población decayó del 20 al 6% 2. Por causa de estos proyectos, Ecuador está agobiado por la deuda externa hasta tal punto que se ve obligado a dedicar una proporción exorbitante de su renta nacional a devolver los créditos, en vez de emplear su capital en mejorar la calidad de vida de sus millones de ciudadanos que viven en la pobreza extrema. El único recurso que Ecuador tiene para cumplir sus obligaciones con el extranjero es la venta de sus selvas tropicales a las compañías petroleras.
El caso de Ecuador de cada 100 dólares de crudo extraídos de las selvas ecuatorianas, las petroleras reciben 75 dólares. Quedan 25 dólares, pero tres de cada cuatro de éstos van destinados a saldar la deuda externa. Una parte del resto cubre los gastos militares y gubernamentales, lo que deja unos 2,50 dólares para sanidad, educación y programas de asistencia social en favor de los pobres. Es decir, que de cada 100 dólares arrancados a la Amazonia, menos de 3 dólares van a parar a los más necesitados aquellas personas cuyas vidas se han visto perjudicadas por los pantanos, las perforaciones y los oleoductos, y que están muriendo por falta de alimentos y de agua potable.
Si los gánsteres económicos, no tienen éxito sobornado algún candidato electo entonces las corporaciones envían a los denominamos chacales, cuando ellos actúan, los jefes de Estado caen, o tal vez mueren en “accidentes” violentos. Y si ellos fallan, como fallaron en Afganistán e Iraq, entonces se envía a los militares, la juventud estadounidense a matar y morir por causas inventadas por los medios de información.
Los objetivos de un gángster económico es primero, justificar la necesidad de otorgar grandes créditos internacionales con estadísticas sobredimensionadas de aumento de la productividad. Segundo, debía conseguir la quiebra de los países que hubiesen recibido esos créditos adespues de haber pagado a las empresas contratistas estadounidenses. La naturaleza engañosa del PIB es que puede reflejarse un crecimiento del PIB incluso cuando éste beneficie a una sola persona, como podría ser el caso del propietario único de la empresa monopolizadora de un servicio público, aunque la mayoría de la población quede agobiada por el lastre de la deuda. Pero desde el punto de vista estadístico, el resultado figura como un progreso económico. Además el dinero regresaría a las corporaciones (como Bechtel, Halliburton, Stone & Webster y Brown & Root) en pago de grandes proyectos de ingeniería y construcción.

IRAN
Este tipo de estrategia usando gagters económicos produjo muchos beneficios en 1951 con la rebelión de Irán contra una compañía petrolera británica que estaba esquilmando los recursos naturales de ese país y explotando a su gente. Esta compañía fue la antecesora de British Petroleum, la actual BP. En respuesta, su primer ministro iraní democráticamente elegido y muy popular (fue el Personaje del Año de la revista Time en 1951), Mohammad Mosaddeq, nacionalizó todos los yacimientos petrolíferos iraníes. Los indignados ingleses solicitaron ayuda a sus aliados de la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses. Pero ambos países temieron que unas represalias militares provocasen la reacción soviética en favor de Irán. Por lo tanto, en vez de enviar la Infantería de Marina, Washington despachó a Kermit Roosevelt, nieto de Theodore y agente de la CIA. Su actuación fue exitosa conquistando muchas voluntades mediante amenazas y sobornos. Con estas complicidades organizó revueltas callejeras y manifestaciones violentas, lo cual creó la impresión de que Mosaddeq era un ministro tan impopular como inepto. Finalmente Mosaddeq cayó (y pasó el resto de su vida en arresto domiciliario). El proamericano Mohammad Reza Shah se erigió en dictador indiscutible. De esta manera, Kermit Roosevelt creó el escenario para una nueva profesión, {a de gánster económico o Economic Hit Man, EHM 4.
En la década de 1960 fue también testigo de otra revolución: el auge de las corporaciones multinacionales y de los organismos internacionales como el Banco Mundial y el FMl. Estos dependían para su financiación principalmente de Estados Unidos y de países europeos, también constructores de imperios. Se desarrolló una relación simbiótica entre el gobierno, las empresas y los organismos internacionales.
A los gángsteres económicos jamás les pagaría ningún organismo público, sino que serían asalariados del sector privado. En consecuencia, su trabajo sucio, caso de resultar descubierto, sería atribuido a la codicia de las empresas, no a la política gubernamental. Las compañías que los contratasen, aunque pagadas por las agencias gubernamentales y sus colaboradores necesarios de la banca internacional (con dinero del contribuyente), no estaban sometidas a la fiscalización del Congreso ni a los criterios de la opinión pública. Además quedarían protegidas por un escudo legislativo cada vez más sólido, formado por leyes sobre la propiedad comercial, el comercio internacional y restrictivas de la libertad de información 5.

PANAMA
Panamá formaba parte de Colombia cuando el ingeniero francés Ferdinand de Lesseps, que había dirigido la construcción del canal de Suez, decidió abrir a través del istmo centroamericano una vía para enlazar los océanos Atlántico y Pacífico. Iniciadas las obras en 1881, el descomunal esfuerzo del francés sufrió una larga serie de catástrofes. Hasta que, en 1889, el proyecto acabó en la quiebra financiera. Pero le inspiró un sueño a Theodore Roosevelt. A comienzos del siglo XX, Estados Unidos exigió que Colombia firmase un tratado que ponía el istmo en manos de un consorcio norteamericano. Los colombianos se negaron. En 1903, el presidente Roosevelt envió a la zona el acorazado Nashville. Los soldados estadounidenses desembarcaron, se apoderaron de un popular comandante de la milicia, al que dieron muerte y declararon la independencia de Panamá. Quedó instaurado un gobierno títere y firmado el primer Tratado del Canal que establecía una zona estadounidense a ambos lados del trazado, legalizaba la intervención militar estadounidense y cedía prácticamente a Washington el control sobre la recién constituida nación «independiente».
Lo más curioso es que el tratado lo firmaron Hay, secretario de Estado, y un ingeniero francés, Philippe Bunau-Varilla, que había sido miembro del equipo inicial, sin intervención de ningún panameño. En esencia, Panamá se independizó de Colombia en beneficio de Estados Unidos, en un acuerdo rubricado por un estadounidense y un francés. Un comienzo profético, si lo miramos retrospectivamente 6 . Un golpe de Estado derribó a Arnulfo Arias, el último de aquel linaje de dictadores títeres y Omar Torrijos, llegó a la jefatura del Estado, aunque no había participado activamente en el golpe.

MONROE
La doctrina Monroe de 1823, así llamada por su atribución al presidente James Monroe, se aplicó a la generalización del “Destino Manifiesto” en las décadas de 1850 y 1860, al afirmar que Estados Unidos disfrutaba de una jurisdicción especial sobre todo el hemisferio, que incluía el derecho a invadir cualquier país de Centroamérica o Sudamérica que no se plegase a la política estadounidense. Teddy Roosevelt invocó la doctrina Monroe para justificar la intervención estadounidense en la República Dominicana, y luego en Venezuela y durante la «liberación» de Panamá con respecto a Colombia. Y toda una serie de sucesores, en especial Taft, Wilson y Franklin Roosevelt, utilizaron el mismo argumento en apoyo de la expansión de las actividades de Washington hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Durante la segunda mitad del siglo XX se acudió a la amenaza comunista para justificar una nueva generalización del concepto e incluir a países como Vietnam e Indonesia.

GUATEMALA
En Guatemala la United Fruit Company venía a ser para aquel país lo mismo que el Canal para Panamá. Fundada a finales del siglo XIX, la United Fruit no tardó en convertirse en una de las influencias más poderosas de América Central. A comienzos de la década de 1950 fue elegido presidente de Guatemala un candidato reformador, Jacobo Arbenz. Estos comicios fueron elogiados en todo el hemisferio como modelo de votación democrática. En la época, una minoría del 3 por ciento de los guatemaltecos era propietaria del 70 por ciento de las tierras del país. Arbenz prometió rescatar de la inanición a los pobres y, después de salir elegido, puso en marcha un amplio programa de reforma agraria. Las clases bajas y medias de toda Latinoamérica aplaudieron a Arbenz. La United Fruit eran contrarios a esas medidas, puesto que ellos mismos figuraban entre los latifundistas más ricos y más opresores. También poseían grandes plantaciones en Colombia, Costa Rica, Cuba, Jamaica, Nicaragua, Santo Domingo y, no era cuestión de permitir que Arbenz contagiase sus ideas a los demás paises. La United Fruit lanzó una gran campaña de relaciones públicas en Estados Unidos para persuadir a la opinión pública y al Congreso de que Arbenz formaba parte de una trama comunista y de que Guatemala iba a convertirse en un país satélite de los soviéticos. En 1954, la CIA orquestó el golpe. Aviadores de Estados Unidos bombardearon la capital y Arbenz, el presidente democráticamente elegido, fue reemplazado por el ultraderechista coronel Carlos Castillo Armas, un dictador sin escrúpulos.
Los nuevos gobernantes se lo debían todo a la United Fruit. Y demostraron su agradecimiento anulando las disposiciones de la reforma agraria y suprimiendo los impuestos sobre intereses y dividendos pagaderos a los inversores extranjeros. Abolieron el voto secreto y encarcelaron a miles de disidentes. No se podía criticar a Castillo sin ser perseguido. Los historiadores atribuyen la violencia y el terrorismo que asolaron Guatemala durante casi todo el resto del siglo a los efectos de la alianza nada secreta entre la United Fruit, la CIA y el ejército guatemalteco bajo el régimen de su coronel dictador. Arbenz fue liquidado como político y también como persona. La United Fruit pertenecia a Zapata Oil, la compañía de George Bush el embajador ante Naciones Unidas.

COMPLEJO MILITAR INDUSTRIAL
En la actualidad, considero que la obra más siniestra de McNamara fue desvirtuar el Banco Mundial hasta convertirlo en agente del imperio global a una escala nunca vista con anterioridad 8. Además sentó un precedente. Su capacidad para saltarse los compartimientos entre los sectores primordiales del lobby corporativo, fue perfeccionada por sus sucesores. George Shultz, por ejemplo, fue secretario del Tesoro y presidente del Consejo de Política Económica bajo Nixon, luego presidente de la Bechtel y seguidamente secretario de Estado bajo Reagan. Después de vicepresidente y miembro del consejo de administración de Bechtel, Caspar Weinberger fue secretario de Defensa con Reagan. El director de la CIA en tiempos de Johnson, que fue Richard Helms, recibió luego de Nixon el nombramiento de embajador en Irán. Richard Cheney ha sido secretario de Defensa bajo George H. W. Bush, presidente de la Halliburton y vicepresidente de Estados Unidos con George W. Bush. E incluso un presidente de Estados Unidos, el citado George H. W. Bush, empezó como fundador de Zapata Petroleum Corp., ejerció como embajador ante Naciones Unidas bajo los presidentes Nixon y Ford y fue nombrado director de la CÍA por Ford.

OPEP
Todos estos factores confluyeron a comienzos de la década de 1970, cuando la OPEP humilló a los gigantes industriales. Mediante una serie de acciones concertadas, simbolizadas por el embargo de 1973, cuyo emblema más visible fueron las largas colas de coches ante las gasolineras estadounidenses, amenazaron con una catástrofe económica peor que la Gran Depresión. El golpe apuntaba directamente al sistema económico del mundo desarrollado y era de una magnitud que pocas personas empezaban a comprender por aquel entonces.
Finalmente Washington logró que los saudíes garantizasen el aprovisionamiento de petróleo en volumen y precio. Estos valores podían fluctuar pero siempre debían mantenerse en los límites de lo aceptable para Estados Unidos y nuestros aliados. Si otros países como Irán, Iraq, Indonesia o Venezuela amenazaban con el embargo, Arabia Saudita con sus inmensos recursos petrolíferos intervendría para cubrir la diferencia, y la simple constancia de que podía hacerlo a la larga sería suficiente para disuadir a los demás países de considerar siquiera el embargo. A cambio de esta garantía, Washington ofrecería a la Casa de Saud un acuerdo irresistiblemente seductor: Estados Unidos se comprometía a darle pleno apoyo político y (en caso necesario) militar, con lo que aquélla perpetuaría su dominio sobre el país. Era un trato al que la Casa de Saud prácticamente no podía negarse, teniendo en cuenta su ubicación geográfica, su debilidad militar y su vulnerabilidad, en todos los sentidos, frente a vecinos como Irán, Siria, Iraq e Israel. En lógica consecuencia, Washington utilizaba su ventaja para imponer otra condición crítica. Era una condición susceptible de redefinir el papel del gangsterismo económico en el mundo —y de proporcionar un modelo que luego trataríamos de aplicar en otros países, en especial Iraq. En retrospectiva. Desde luego el resto del mundo árabe, la OPEP y otros países islámicos se escandalizaron cuando descubrieron los términos del acuerdo y la manera en que la casa real había capitulado ante las exigencias de Washington.
TERRORISMO
Seducidos por la generosidad saudí, los funcionarios estadounidenses miraron para otro lado, según declaran algunos oficiales de inteligencia. Miles de millones de dólares en contratos, subvenciones y salarios han beneficiado a un amplio grupo de ex funcionarios estadounidenses en tratos con los saudíes: embajadores, jefes locales de la CÍA e incluso secretarios de Estado. Las conversaciones intervenidas por vía electrónica implican a miembros de la familia real en la financiación de otros grupos terroristas además de a Al-Qaeda 10.

SAUDI ARABIA
En el siglo XVIII un caudillo local, Muhammad ibn Saud, se alió con los fundamentalistas de la ultraconservadora secta wahabí. La unión se evidenció poderosa y durante los dos siglos siguientes la familia Saud y sus aliados conquistaron la mayor parte de la península arábiga, incluidas las dos ciudades más santas, La Meca y Medina El «caso del blanqueo de dinero árabe saudí» y la Comisión conjunta sentaron también nuevos precedentes de jurisprudencia internacional, como quedó bien claro con el caso de Idi Amin. En 1979, cuando el célebre dictador ugandés pasó al exilio, solicitó y obtuvo asilo en Arabia Saudíta. Aunque todos le considerasen un déspota asesino causante de entre cien mil y trescientas mil víctimas, pudo jubilarse rodeado de lujos, sin exceptuar los coches y el servicio doméstico puestos a su disposición por la Casa de Saud. Desde Estados Unidos se oyeron discretas protestas, pero no se quiso insistir para no comprometer el entendimiento con los saudíes. Amin pasó los últimos años de su vida pescando y paseando por la playa, hasta que en 2003 murió de un fallo renal en Yiddah, a la edad de ochenta años 11.

Las cosas no son lo que parecen. La NBC es una propiedad de General Electric. La ABC es de Disney. La
CBS pertenece a Viacom, y la CNN forma parte del colosal conglomerado America On Line Time Warner.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN
La mayoría de los periódicos, revistas y casas editoriales pertenece a las gigantescas corporaciones internacionales y está manipulada por ellas. Los medios de comunicación son parte de las corporaciones. Los funcionarios y los directores que controlan casi todos los órganos de opinión saben cuál es el lugar que les corresponde. En su vida profesional han aprendido que una de sus misiones más importantes consiste en perpetuar, fortalecer y desarrollar el sistema que se les ha legado. Ellos lo cumplen con gran eficacia, y si tropiezan con alguna oposición también saben ser despiadados. A usted le incumbe entonces la misión de distinguir la verdad que se oculta bajo el barniz y descubrirla. Hable con su familia y sus amigos. Difunda la palabra

Fuentes:
1. Abby Ellin, «Suit Says ChevronTexaco Dumped Poisons in Ecuador», New York Times, 8 de mayo de 2003.
2. Pamela Martin, The Globalization of Contentious Politics: The Amazonian Indigenous Rights Movement, Routledge, Nueva York, 2002; Kimerling, Amazon Crude, Natural Resource Defense Council, Nueva York, 1991; Leslie Wirpsa, trad., Upheaval in the Back Yard: ¡Ilegitímate Debts and Human Rights – The Case of Ecuador -Norway, Centro de Derechos Económicos y Sociales, Quito, 2002; y Gregory Palast, «Inside Corporate America», Guardian, 8 de octubre de 2000. Daniel Yergin y Joseph Stanislaw, The Commanding Heights: The Battlefor the World Economy, Simón & Schuster, Nueva York, 2001.
3. P. W. Singer, Corporate Warriors: The Rise ofthe Privatized Militar y Industry, Cornell University Press, Ithaca (Nueva York) y Londres, 2003; James R. Davis, Fortune’s Warriors: Prívate Armies and the New World Order, Douglas & Mclntyre, Vancouver y Toronto, 2000; Félix I. Rodríguez y John Weisman, Shadow Wanrior: The CÍA Hero of 100 Unknown Battles, Simón and Schuster, Nueva York, 1989.
4. Stephen Kinzer, All the Shah’s Men: An American Coup and tlie Roots ofMiddle East Terror, John Wiley & Sons, Inc., Hoboken (New Jersey), 2003.
5. Jane Mayer, «Contract Sport: What Did the Vice-President Do for Halliburton?», New Yorker, 16 y 23 de febrero de 2004, p. 83.
6. Véase David McCullough, 77» Path Between the Seas: The Creation ofthe Panamá Canal1870-1914, Simón and Schuster, Nueva York, 1999; William Friar, Portrait of the Panamá Canal: From Construction to the Twenty-First Century, Graphic Arts Publishing Company, Nueva York, 1999; Graham Greene, Conversations with the General, Pocket Books, Nueva York, 1984 (hay trad. en cast. Descubriendo al general, Plaza y Janes, Barcelona, 1984).
8. «Robert S. McNamara: 8th Secretary of Defense», http://www. defenselink.mil (acceso del 23 de diciembre de 2003).
9. «The Saudi Connectíon», U.S. News & World Report, 15 de diciembre de 2003, pp. 19,20,26.
10. Craig Unger, «Saving the Saudies», Vanity Fair, octubre de 2003. Más sobre la implicación de la familia Bush, de Bechtel, etc., en «Zapata Petroleum Corp.», Fortune, abril de 1958, p. 248; Darwin Payne, Initiative in Energy: Dresser Industries, Inc. 1880-1978, Simón and Schuster, Nueva York, 1979; Nathan Vardi, «Desert Storm: Bechtel Group is Leading the Charge» y «Contacte for Contracts», ambos en Forbes de 23 de junio de 2003, pp. 63-66; Graydon Cárter, «Editor’s Letter: Fly the Friendly Skies…», Vanity Fair, octubre de 2003; Richard A. Oppel y Diana B. Henriques, «A Nation at War: The Contractor. Company has ties in Washington, and to Iraq», New York Times, 18 de abril de 2003.
11. Henry Wasswa, «Idi Amin, Murderous Ugandan Dictator, Dies», Associated Press, 17 de agosto de 2003.